LA AYUDA QUE LLEGA PRIMERO: EL VALOR DEL PRIMER RESPONDEDOR EN PANAMÁ

En una emergencia, el tiempo no solo avanza: define destinos. Cada segundo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. En Panamá, esa primera respuesta rápida, solidaria y oportuna tiene nombre: el primer respondedor.

Antes de que lleguen las unidades especializadas, alguien da el primer paso. En muchos casos, es un miembro del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá (BCBRP), quien se convierte en el primer rostro de ayuda en medio de la incertidumbre. Su labor inicia en los momentos más críticos: evalúa la escena, identifica riesgos y brinda atención inmediata que puede estabilizar a una víctima y evitar que la situación empeore.

Un respaldo legal que protege la solidaridad

La actuación del primer respondedor en Panamá no solo es necesaria, también está protegida. La Ley 57 del 30 de noviembre de 2016, conocida como Ley del Buen Samaritano, reglamentada mediante el Decreto Ejecutivo 346 de 2017, ampara a quienes deciden ayudar en una emergencia.

Esta normativa establece que toda persona que brinde auxilio de buena fe queda exenta de responsabilidad administrativa, civil y penal por posibles daños derivados de su intervención, siempre que no exista intención de causar perjuicio. Este respaldo aplica tanto para profesionales de la salud como para ciudadanos que, en un momento crítico, deciden actuar.

Además, la ley reconoce formalmente como primeros respondedores a los miembros de los servicios de seguridad pública, entre ellos el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá, el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y la Policía Nacional, consolidando su rol dentro del sistema de atención de emergencias.

Capacitación que marca la diferencia

Detrás de cada respuesta efectiva hay preparación. En el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá, la formación como primer respondedor es un componente esencial. La legislación establece la obligatoriedad de aprobar un curso con una duración mínima de 40 horas, donde se combinan conocimientos teóricos y entrenamiento práctico.

La teniente coronel Lourdes Rojas, coordinadora del Curso de Primer Respondiente del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá, explica que esta capacitación se desarrolla bajo estándares legales y parámetros internacionales, garantizando intervenciones seguras, responsables y eficientes.

Durante el proceso, los participantes adquieren habilidades clave como la evaluación de víctimas, reanimación cardiopulmonar (RCP), uso del desfibrilador externo automático (DEA), control de hemorragias, atención de quemaduras y manejo de lesiones. También se entrenan en bioseguridad, triage y respuesta ante emergencias médicas repentinas.

Rojas subraya que el aprendizaje no se detiene: la certificación tiene una vigencia máxima de tres años, lo que obliga a una actualización constante para mantener la efectividad en la atención.

Los primeros minutos que salvan vidas

Los primeros minutos de una emergencia son decisivos. En ese lapso, la intervención de un primer respondedor puede reducir complicaciones y aumentar significativamente las probabilidades de supervivencia.

En Panamá, estos profesionales están preparados para actuar en accidentes de tránsito, incendios, rescates y eventos con múltiples víctimas. Su capacidad para tomar decisiones rápidas, proteger la escena y brindar atención inmediata los convierte en un eslabón clave dentro de la cadena de supervivencia.

Un compromiso que también es ciudadano

La solidaridad no es exclusiva de las instituciones. La legislación panameña reconoce que cualquier ciudadano puede convertirse en primer respondedor si es la única persona disponible para ayudar.

Sin embargo, las autoridades insisten en la importancia de la preparación. Contar con conocimientos básicos en primeros auxilios no solo aumenta la seguridad de quien ayuda, sino que puede marcar una diferencia real en la vida de otra persona.

El Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá mantiene su compromiso con la capacitación continua y el fortalecimiento de esta figura esencial. Porque, en una emergencia, la ayuda que llega primero no solo actúa: salva vidas.

YW