SABER NADAR PUEDE MARCAR LA DIFERENCIA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE EN LA NIÑEZ
En un país rodeado de mares, ríos y con alta presencia de piscinas en áreas residenciales y recreativas, aprender a nadar desde temprana edad se convierte en una medida esencial de prevención.
El bombero José Valencia, de la Dirección de Operaciones Especiales y Búsqueda y Rescate (DOEXBURE) del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá, destacó que la natación debe considerarse una herramienta de seguridad y no solo una actividad recreativa.
“Saber nadar reduce significativamente el riesgo de ahogamiento, una de las principales causas de muerte accidental en la población infantil. La prevención comienza con la preparación”, señaló Valencia.
El especialista explicó que, en situaciones de emergencia acuática, un niño que ha recibido formación básica en natación tiene mayores probabilidades de mantener la calma, flotar y responder adecuadamente mientras recibe ayuda.
Además de salvar vidas, la natación fortalece la coordinación motora, mejora la resistencia física y fomenta la disciplina y la confianza en sí mismos.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá reiteró el llamado a padres, madres y cuidadores a promover la enseñanza de la natación desde edades tempranas como parte de una cultura de prevención y autoprotección.
dr.
