CONOZCA LA HISTORIA DE LAS CAJILLAS DE ALARMAS DE INCENDIOS EN PANAMÁ

 

Mucho antes de la existencia de los sistemas modernos de comunicación, las comunidades utilizaban cuernos de animales, conocidos como cachos, cornetas o trompetas, para alertar a la población sobre emergencias. Posteriormente, las campanas asumieron esta importante función, anunciando incendios, conflictos y otros acontecimientos de relevancia para la comunidad.

A principios del siglo XX, Panamá dio un paso significativo hacia la modernización de sus sistemas de alerta. El presidente de la República, Pablo Arosemena Alba, aprobó una partida estatal para la adquisición de un sistema de alarmas automáticas de procedencia norteamericana, el cual fue instalado en 1913.

Estas cajillas numeradas estaban distribuidas en distintos puntos de la ciudad. Al romper el vidrio de una de ellas, se enviaba automáticamente una señal a la estación de bomberos indicando la ubicación de la emergencia. El mensaje era recibido e impreso, activando de inmediato el famoso “cacho”, una potente corneta ubicada en la parte más alta de la estación.

La primera gran prueba de este sistema ocurrió el 5 de mayo de 1914, cuando la histórica cajilla 54 alertó sobre la tragedia conocida como la Hecatombe del Polvorín. La cantidad de toques emitidos por el cacho permitía identificar el sector donde ocurría el siniestro, guiando a los bomberos permanentes y voluntarios hacia la emergencia.

Aunque las cajillas y el cacho representaban un avance tecnológico para la época, las campanas continuaron utilizándose. De hecho, cada carro de extinción contaba con una campana que sonaba durante el trayecto hacia el lugar del incidente.

El eco del cacho se convirtió en parte de la identidad de la ciudad. Su potente sonido era familiar para los habitantes de Santa Ana, San Felipe, El Chorrillo y Calidonia. Además de alertar sobre emergencias, marcaba horas importantes del día, incluyendo las 9:00 de la noche, cuando indicaba el momento en que los menores debían regresar a sus hogares.

La historia de las cajillas de alarmas de incendios refleja la evolución de los sistemas de comunicación y el compromiso permanente de los bomberos con la protección de vidas y bienes en Panamá.

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